La única cosa que no puedo soportar en Middlebury es la comida. Me da asco la comida de Proctor. Es tan horrible que pienso que voy a vomitar cuando la como. Por eso, solamente como ensaladas y sándwiches de mantequilla de maní y mermelada de frambuesa. La comida me molesta tanta que muchas veces estoy estresada porque no hay nada para comer. Espero que la comida mejore durante las últimas dos semanas, pero lo dudo.

Por otro lado, hay muchas cosas que me gustan de Middlebury. Primero, a mí me encanta el paisaje y las montañas que están en la distancia. Es muy relajante estudiar afuera con la naturaleza de Vermont. También cuando me siento nostálgica, me gusta ver las montañas porque puedo ver las mismas de mi universidad.

La segundo cosa que me gusta mucha de Middlebury es todo el español que yo estoy aprendiendo. No solamente estoy aprendiendo nueva gramática, sino también aprendo la historia y la cultura de países latinos. Antes de estudiar en Middlebury, no pienso que pudiera nombrar el presidente de un país menos al de que los EEUU. Ahora sé quien es el presidente, la capital, y la forma de gobierno de muchos países latinos.

También conozco muchos artistas de música diferentes, que probable no escuchara, si no estudié en Middlebury. Mi nueva cantante favorita es Julieta Venegas.

Tercero, a mí me gusta la gente que he conocido aquí. Los estudiantes y los profesores me caen muy bien. Me llevo muy bien con mis compañeras de «suite» y con todos mis profesores. Los tres profesores son muy simpáticos y de verdad quieren que yo aprendo más español. Mis compañeras también son excelentes. Me encanta pasar tiempo en la sala de nuestra «suite» charlando y riendo con las chicas. Voy a extrañarlas mucho cuando el programa terminará.

Así que si la comida de Middlebury no era tan horrible, no tendría quejas de mi verano en Middlebury. Estoy muy contenta por que decidí pasar el verano en la Escuela Española de Middlebury.