Este texto trata de como mis primeros estudiantes me han conocido como «Maestra Kat, La que odia las cucarachas.» Durante el descanso de invierno de este año, iba a una isla muy pequeña en el Caribe que se llama Antigua. Estaba trabajando como maestra voluntaria en una clase de tercer grado. Viví y trabajé en la ciudad de Potters por un mes. Como era mi primera vez en frente de un grupo de estudiantes estaba muy nerviosa.

Después de unos días, me di cuenta de que no tenía razón para estar nerviosa. La maestra de la clase que yo estaba trabajando en, Maestra Hughes, era muy cariñosa y me apoyaba mucho. También mis estudiantes eran los mejores en el mundo. Entonces porque me sentí más segura de que podía tener el control la clase, Maestra Hughes me dejó sola con los estudiantes. En otras palabras, yo era la maestra verdadera.

Un día cuando enseñaba las matemáticas, vi algo negro pasando en el piso. Tenía que dejar la puerta abierta porque hacía mucho calor. Pensaba que era una hoja, pero cuando me di cuenta de que no estaba pasando sino caminando, grité. Lo miré otra vez y descubrí que era una cucaracha grandísima. Y ahí empecé a gritar como si alguien me estaba matando. En cambio, mis estudiantes se reían a carcajadas, porque yo estaba gritando «¡Mátala! ¡Mátala! »

Ellos me dijeron que nunca han visto a alguien reaccionar como yo, porque en Antigua cucarachas de ese tamaño son normales. En resumen, fue un día que mis estudiantes ni yo podíamos olvidar porque era muy gracioso.

Para finalizar, todas las tarjetas y cartas que recibo de mis estudiantes, están dirigir «A mi favorita maestra americana, la que odia las cucarachas.» Extraño mis estudiantes de Antigua mucho, pero no las cucarachas de la isla.